Adjudicados los 89 huertos urbanos de ocio de la Fase I del Camino de Santiago

En el sorteo, al que ha asistido el concejal de Medio Ambiente, José Manuel Zúñiga, se ha asignado un número por orden alfabético a cada una de las 613 personas que optaban a estos huertos de ocio urbano que adjudica el Ayuntamiento de Logroño. El sistema tradicional que se seguía en sorteos precedentes de extracción de bolas para determinar los adjudicatarios ha sido modificado este año por otro telemático en el que los números de las personas a las que les ha sido adjudicada una parcela han salido de forma aleatoria, a través de un programa informático.

La lista de espera para posibles bajas o renuncias de las personas adjudicatarias se formará, de forma alfabética y correlativa, a partir del apellido de la última persona beneficiaria.

La Unidad de Medio Ambiente del Consistorio enviará una carta certificada a todos los beneficiarios para informarles de que han resultado adjudicatarios en el sorteo de estos huertos urbanos de ocio. Se les notificará tanto la autorización como las condiciones para el uso de la parcela durante un periodo de tiempo de tres años, hasta diciembre de 2025, y también se les convocará a una próxima reunión para comunicarles las normas y funcionamiento de los huertos. Se les dará formación en materia de cultivo ecológico y uso adecuado de compostadoras, para quienes dispongan de ellas. En este sentido, el Ayuntamiento entregará de forma gratuita estas compostadoras a quienes lo soliciten.

“Las personas autorizadas estarán obligadas a asistir a las actividades formativas que se establezcan por el Ayuntamiento y a la charla informativa inicial en la que se recordarán las normas de uso”, ha explicado el concejal de Medio Ambiente, quien también ha precisado que “cada adjudicatario deberá depositar una fianza de 50 euros ante el Ayuntamiento, como garantía del estado y limpieza de la huerta y de la compostadora al fin de la concesión”.

Los adjudicatarios deberán crear una asociación de usuarios y se gestionarán de forma autónoma a través del Consejo de la Huerta, órgano competente para dirimir las cuestiones internas que surjan de dicha organización y gestión.

En estos huertos se promueve el cultivo de agricultura ecológica, respetuosa con el medio ambiente, y el cultivo de productos hortícolas y ornamentales habituales en las huertas domésticas de la zona. Los cultivos solo pueden ser para autoconsumo de los usuarios, nunca para la venta.

Cada parcela tiene 50 metros cuadrados. Están delimitadas por hitos y disponen de acometida individual de riego, que se nutre de agua proveniente de un pozo existente en la finca. Además, el terreno dispone de fuentes de agua potable y de una zona estancial.

El conjunto de las huertas está vallado perimetralmente para evitar intrusiones y daños por vandalismo. Cuentan con una caseta pequeña a disposición de la comunidad de usuarios, así como de pequeñas zonas estanciales de uso colectivo para la relación social de los usuarios.

Las personas usuarias de cada parcela tienen la obligación de conservar y mantener adecuadamente las instalaciones y cultivar al menos el 50 % del huerto concedido. No podrán modificar la composición bioquímica o estructural de la tierra por aportes externos, salvo por abonos orgánicos o materiales autorizados, y tampoco se permite el uso de productos fertilizantes ni fitosanitarios que puedan provocar la contaminación de la tierra y los acuíferos. Además, está expresamente prohibido dedicar el cultivo de los huertos de ocio para fines comerciales o de explotación económica.

Esta iniciativa dota a la ciudad de un espacio más en el que se promueve la convivencia social en torno al cultivo individual de pequeñas parcelas, a la vez que se obtiene una pequeña producción de hortalizas y plantas ornamentales, utilizando técnicas respetuosas con el medio ambiente.

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