Detienen a una vecina de Autol por robar en las viviendas de los cinco ancianos a los que cuidaba

  • Aprovechaba las horas que pasaban las víctimas en el centro de día, para acceder a sus domicilios y sustraer poco a poco las joyas y otros  efectos de valor. Por las medallas, colgantes, crucifijos, anillos, pendientes y cadenas que puso a la venta recibió cerca de 5.000 euros, tres veces menos de su valor real. Una parte de los efectos sustraídos han sido recuperados y devueltos a sus legítimos propietarios

Efectivos de la Guardia Civil en La Rioja han culminado la denominada «Operación Tigretón» en la que ha sido detenida una mujer de 48  años, natural de Colombia y vecina de Autol, como presunta autora de la sustracción de joyas, dinero, ropa y accesorios del interior de los cinco domicilios en los que prestaba sus servicios como cuidadora de personas mayores.

La investigación se ha desarrollado en el marco «Plan Mayor de Seguridad» que lleva a cabo la Guardia Civil en todo el territorio nacional para informar, prevenir y evitar la comisión de delitos contra este colectivo.

Se inició en el mes de noviembre cuando Agentes del Área de Investigación de la Guardia Civil en Arnedo (La Rioja), comenzaron a estudiar diversas denuncias relacionadas con la desaparición de joyas, dinero y artículos de menaje hogar del interior de cinco viviendas en las que residían personas de avanzada edad.

Ante las sospechas de que el autor/es de los hechos pudieran ser del entorno inmediato de las víctimas, los agentes centraron sus actuaciones sobre la persona encargada de asistirles en sus domicilios, una mujer de 48 años.

El seguimiento y control llevado a cabo sobre esta mujer ha permitido poner al descubierto su  “modus operandi”. Por las mañanas recogía a los ancianos en sus viviendas y los llevaba en silla de ruedas hasta el centro de día de la localidad de Autol. Las horas que pasaban en este lugar era las que aprovechaba la cuidadora para regresar a los inmueble y sustraer poco a poco  joyas, dinero y otros efectos que luego vendía en establecimientos de compro oro y de segunda mano.

Por las medallas, colgantes, crucifijos, anillos, pendientes y cadenas que puso a la venta en los citados comercios recibió cerca de 5.000 euros, tres veces menos de su valor real. Parte de estas joyas han sido recuperadas y devueltas a sus legítimos propietarios.

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