El arranque liguero arroja dudas sobre la situación de Madrid y Barcelona

Imagen de Francisco Cornellana / Pexels License

El Real Madrid y el F.C. Barcelona son dos equipos que están obligados a ganar por tradición, presupuesto y repercusión mediática. Por eso, cada vez que los resultados no acompañan, saltan todas las alarmas y no tardan en aparecer las primeras voces que cuestionan su proyecto deportivo.

Si sumamos los límites salariales de estos dos equipos, se superan los 1.310 millones de euros. Con estas cifras, no es extraño que la exigencia con su rendimiento sea máxima. Por eso, y aunque sólo llevemos disputadas tres jornadas de liga, su posición en la clasificación (Madrid, 5.º, con 6 puntos; Barcelona, 8.º, con 4) ha encendido los ánimos de sus aficiones y desatado furibundas críticas en la prensa deportiva. Zinedine Zidane y Ernesto Valverde están obligados a trabajar duro para que la situación cambie; nadie esperaba que dos escuadras de la potencia futbolística y económica como las del Real Madrid y el F.C. Barcelona estuviesen tan lejos de los pronósticos deportivos de las principales casas de apuestas, que los sitúan como los claros favoritos al título de LaLiga.

En el caso del Barça, el máximo favorito, las bajas se han convertido en la justificación para un rendimiento mediocre. Sin Messi ni Suárez (lesionado en el primer partido de liga), el potencial ofensivo de la maquinaria culé se ha visto tremendamente mermado y, aun con una incorporación con tanta pólvora en sus botas como la de Antoine Griezmann, el equipo no ha sido capaz de superar un pobre balance de una victoria, un empate y una derrota con el que suman los 4 puntos que lo dejan ligeramente por encima del ecuador de la tabla. Aquellos que llevan tiempo hablando de la “Messidependencia” parecen haber visto confirmadas sus hipótesis.

Arranca LaLiga, surgen las dudas

El partido inaugural de la temporada 2019/20 de LaLiga fue el primer toque de atención para la escuadra de los de Valverde. El Athletic Club planteó un encuentro muy posicional, en el que el esfuerzo de sus jugadores en el campo habría de compensar la diferencia de calidad entre sus escuadras. Así se llegó al minuto 89 con el 0-0 en el marcador, pero, en esta ocasión, fue la calidad de los bilbaínos, con un golazo de chilena de Aduriz, la que decantó la balanza a favor de los locales. El Barcelona comenzaba la competición sin anotar y, además, sumaba la baja de un mes por lesión de uno de los mejores delanteros del mundo.

Mejor empezaron las cosas para el Real Madrid, que venció a domicilio a un Celta que mereció haber obtenido un mejor resultado frente a los blancos. Benzema anotó en el minuto 12, a pase del denostado Bale; Kroos anotó un golazo con un tiro desde fuera del área que entró como un misil por la escuadra de los vigueses; y Lucas Vázquez redondeó la fiesta merengue con un tercer tanto a falta de media hora para el final del encuentro. Con esta ventaja en el marcador, a nadie pareció preocupar el desajuste defensivo y la lentitud en la basculación que llevaron al tanto de Iker Losada, ya cumplido el tiempo reglamentario.

Una segunda jornada dispar

En el segundo encuentro de la temporada, y jugando ya como locales, las tornas se invirtieron. Un Barcelona con ganas de resarcirse daba la vuelta a un partido que comenzó con un tempranero gol de Nabil Fekir en el minuto 15 del encuentro. Los dos tantos de Griezmann y los que sumaron Carles Pérez, Jordi Alba y Arturo Vidal hicieron olvidar la falta de concentración de una defensa que permitió que se perforase su portería en los primeros compases del encuentro. Con la alegría de ver anotar a su más reciente fichaje, parecía que la ausencia de Messi y Suárez se podría compensar con el talento de su nueva estrella y de los hombres del banquillo… al menos hasta el siguiente choque, en el que un recién ascendido como el Osasuna se ocuparía de volver a poner de manifiesto las carencias de los culés en el posicionamiento táctico.

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La segunda jornada sirvió de bálsamo para los temores azulgranas, pero no hizo sino agitar los fantasmas de los merengues. Frente a un equipo modesto como el Valladolid, la escuadra madridista no fue capaz de anotar hasta el minuto 82, en un control y disparo a la media vuelta de Benzema. Resulta curioso que sean los jugadores más cuestionados durante las pasadas temporadas (el propio Karim, Bale, James Rodríguez…) los responsables de echarse al equipo a sus espaldas, dejando en evidencia la aguada propuesta de Zidane. Para colmo, el Valladolid se aprovechó de la falta de concentración que ya habían demostrado los madridistas en el primer encuentro para anotar el empate y sacar un punto de su visita al Bernabéu. Sergi Guardiola aprovechaba un pase de Planos que dejó en evidencia a la defensa del rival en el minuto 88.

Se confirman los miedos

Llegamos así a la tercera jornada, con ambos equipos necesitados de puntos y generando dudas sobre su rendimiento. Pese a esta situación, ninguno de los dos grandes del fútbol español fue capaz de alzarse con la victoria en encuentros a priori no especialmente comprometidos. El Barcelona tuvo que recurrir al desparpajo del que ahora es su goleador más joven en competición liguera, Ansu Fati, para empatar y recuperarse del baño de juego de los de Pamplona durante la primera mitad, en la que Roberto Torres había puesto por delante a los suyos con un remate espectacular a pase de Brandon. Pese a que no aparecía ni un ápice del juego de toque rápido marca de la casa, Arthur Melo anotaba el segundo para el Barça, pero fue una ventaja efímera: Piqué cometía un penalti que supuso el segundo de Torres y el adiós a la opción de llevarse los tres puntos.

Frente al Villarreal, el Madrid finalizó el partido con idéntico resultado, 2-2. Una vez más fue un jugador con la etiqueta de transferible como Gareth Bale, con un doblete, el que tuvo que rescatar al equipo y evitarle la vergüenza a Zidane de tener que justificar la primera derrota de la temporada en un momento complicado. En dos ocasiones se adelantó el submarino amarillo frente a los blancos, con un gol de Gerard Moreno en el minuto 12 y un remate de Moi Gómez, tras un rechace de Courtois, en el 74. La estrategia de Zinedine Zidane hacía aguas y disparaba todas las alarmas en la casa blanca.

Imagen de  de Hadi Abyar / CC BY 4.0Imagen

Con casi toda la temporada por delante, es evidente que hay margen para que estos dos equipos encuentren su juego y remonten posiciones en la tabla, pero la imagen ofrecida dista mucho de la implicación y solidez de un Atlético de Madrid que parece, un año más, el rival a batir. Los jugadores de Madrid y Barcelona tendrán que lidiar ahora con la presión de tener que demostrar la solvencia de las propuestas de sus entrenadores y cuerpos técnicos. Y eso, con tan sólo tres jornadas disputadas, puede ser un peso difícil de soportar.

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