El Observatorio de la Juventud de Logroño organiza mañana viernes la jornada ‘Emoción y comunicación. Comunicar emociones en la adolescencia’

La finalidad de esta jornada es enseñar a profesionales, tanto de la educación formal como de la no formal, dinámicas que les permitan mejorar la comunicación emocional de los adolescentes con los que trabajan ante la constatación de las carencias que estos tienen en este ámbito de la gestión de sus emociones.

Esta jornada cuentan con 25 plazas que han sido cubiertas por profesionales que trabajan con adolescentes. El encuentro se desarrollará a través de dos talleres prácticos en los que profesionales de la psicología explicarán a las personas asistentes algunas de las herramientas para mejorar la comunicación de las emociones entre los y las adolescentes.

La jornada será inaugurada a las 9:15 horas por la concejala de Juventud, Beatriz Nalda. A las 9:30 horas, se iniciará con la intervención de Luis Alberto Sanvicéns, responsable del Observatorio de la Juventud de la ciudad de Logroño, quien compartirá los resultados de la encuesta de conciencia emocional realizada este año entre estudiantes de 3º y 4º de ESO de centros educativos de Logroño, en las que se detectó que las mayores carencias emocionales entre los adolescentes encuestados tenían que ver con la comunicación de sus emociones.

Posteriormente, a las 10:00 horas, el psicólogo Jonathan Apellániz impartirá el taller ‘La facilitación de la expresión emocional’ y se concluirá con otro taller ofrecido por el centro de psicología Psico 360 sobre Adolescencia y gestión emocional.

La competencia emocional se define como la capacidad para percibir, expresar, comprender, regular y controlar nuestras emociones y las de los demás. La conciencia emocional es una competencia básica, ya que permite el desarrollo del resto de competencias emocionales durante la infancia y la adolescencia.

Las investigaciones realizadas han demostrado que la competencia emocional es un aspecto muy relevante en los adolescentes, ya que influye en su integración social y su rendimiento académico. En relación con este último aspecto, se considera que las habilidades emocionales contribuyen a unas mejores calificaciones, ya que facilitan el pensamiento, incrementan la motivación intrínseca del estudiante para realizar tareas escolares, facilitan la interacción social con los iguales y con el profesorado o favorecen los procesos de aprendizaje mediante el equilibrio emocional.

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