Identifican a un grupo itinerante especializado en robos con violencia y hurtos a personas mayores

El grupo criminal estaba formado por cinco individuos, cuatro varones y una mujer, de edades comprendidas entre los 48 y 24 años de edad, originarios de los países del este, con numerosos antecedentes por delitos contra el patrimonio y varias reclamaciones judiciales vigentes. El “modus operandi” que practicaban era ejecutado con una gran destreza, especialización delictiva y reparto de roles. Elegían el horario, generalmente por la mañana, en una zona urbana favorable y a ser posible en el centro de la ciudad, cercanía a una entidad bancaria, y finalmente, realizaban la búsqueda de un tipo determinado de víctimas, personas ancianas y casi siempre octogenarias. La gravedad de los hechos investigados es significativa, no solo por la experiencia traumática vivida por las víctimas, sino por el perjuicio económico causado, logrando apoderarse de una cantidad superior a los 3.500€

La Policía Nacional ha logrado identificar a un grupo criminal itinerante formado por cinco personas, cuatro hombres y una mujer, originarios de los países del este, especializado en la comisión  robos con violencia y hurtos sobre personas ancianas, principalmente octogenarias, a las que sustraían diferentes cantidades de dinero y otros efectos, en las proximidades de su entidad bancaria o en el interior del portal de su domicilio, una vez habían extraído dinero en metálico, aprovechando que se encontraban solas y sin testigos presenciales cercanos a estos lugares.

Aprovechan la dificultad que tienen sus víctimas a la hora de esclarecer los hechos

Las investigaciones se iniciaron a finales del año pasado al ser detectado, por parte de los agentes, un aumento inusual de un tipo de hecho delictivo, consistente en la sustracción de dinero a personas de avanzada edad que, previamente, habían retirado efectivo de una sucursal bancaria. Este tipo de actividades suele ser ejecutado por bandas o grupos criminales itinerantes, que aprovechan la dificultad cognitiva de sus víctimas a la hora del esclarecimiento de los hechos, ya que muchas veces estas personas ni se percatan de que les ha sustraído sus pertenencias o dinero, la de dificultar en reconocimientos posteriores y  la ausencia de testigos.

Ejecutaban los hurtos con gran destreza y especialización

Todos los hechos guardaban unas características  o “modus operandi” similar, ejecutado con una gran destreza, especialización delictiva y reparto de roles. Elegían el horario, generalmente por la mañana, zona urbana más favorable y a ser posible en el centro de la ciudad, cercanía a una entidad bancaria y, finalmente, búsqueda de un tipo determinado de víctimas, casi siempre personas mayores y de edad octogenaria.

Una vez seleccionada, un componente del grupo bien vestido, para no levantar sospechas y dificultar su identificación, seguía a esta persona hasta la entidad, comprobando que efectuaba un reintegro y lugar donde se guardaba el dinero, mientras simulaba esperar a alguien o estar a la cola. A continuación, avisaba por teléfono o con una seña al resto del grupo, iniciándose en ese momento un seguimiento por dos personas, a ser posible un hombre y una mujer, esperando el momento más adecuado para aproximarse a la víctima, generalmente en la vía pública o en el portal de su domicilio y preferiblemente en el ascensor del inmueble.

Entonces, mientras que uno de ellos la entretenía con preguntas para distraerla, otro le abría el bolso o practicaba un “chino” para sustraerle el dinero y los objetos de valor de su interior. En muchas ocasiones, las propias víctimas ni se percataban del hurto y, en otras, se sentían amenazadas por la presencia y corpulencia de los autores, ante el temor de que les pudieran causar algún daño les entregaban la cantidad que acababan de retirar.

Identificados cuando se disponían a cobrar unos décimos denunciados

El grupo estaba formado por cinco individuos, cuatro varones y una mujer, de edades comprendidas entre los 48 y 24 años de edad, originarios de los países del este, con numerosos antecedentes por estos y varias reclamaciones judiciales de busca y captura vigentes. Aunque residían fuera de nuestra comunidad, estuvieron alojados temporalmente en un piso de nuestra capital, mientras perpetraban sus actividades delictivas, evitando los establecimientos hoteleros controlados por la policía y desplazándose en un vehículo puesto a nombre de una tercera persona, sin antecedentes policiales, al objeto de no levantar sospechas, por si los agentes filtraban el vehículo, evitando así ser detenidos.

Éstos pudieron ser identificados gracias al intento de cobro, por parte de dos de sus componentes, de unos boletos de lotería denunciados como sustraídos con anterioridad, significando que todas las gestiones tendentes a su localización para materializar su detención han sido infructuosas.

La gravedad de los hechos investigados es significativa, tanto por la experiencia traumática vivida, como el perjuicio económico que genera en las víctimas, logrando apoderarse de una cantidad superior a los 3.500€.

Se han podido esclarecer e imputarles siete hechos delictivos y, policialmente, se continúan con las investigaciones tendentes a la posible localización y detención, en todo el territorio nacional, de los autores de estos hechos delictivos.

Las actuaciones se enmarcan dentro del “Plan Mayor Seguridad” de la Secretaría de Estado y desarrollado por  la Dirección General de la Policía, encaminado a la protección y mejora de la seguridad de nuestros mayores, para evitar que puedan ser víctimas, debido a su vulnerabilidad, de estos hechos delictivos.

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