La CSIF reprocha al Ejecutivo regional los cambios constantes de interlocutores que dificultan la negociación sindical

El sindicato de los empleados públicos exige la estabilidad política  necesaria para poder alcanzar acuerdos que faciliten una continuidad  en el tiempo.

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), sindicato más  representativo en las administraciones públicas, reprocha al Gobierno regional  sus constantes cambios de interlocutores y responsables políticos que están  dificultando enormemente la negociación sindical, mucho más complicada en  estos tiempos, no sólo por los impedimentos originados por el coronavirus sino  también por la disparidad de opiniones y falta de criterio de la propia  administración.  

En este sentido, CSIF critica, por lo mucho que le afectan, los numerosos y  decisivos cambios que se han producido en el Gobierno de La Rioja en apenas  dos años de mandato. Ya no sólo de los titulares de las consejerías más  significativas como Función Pública, Educación, Portavocía, etc., sino también  en muchas direcciones generales y otros altos cargos que, en algunas  ocasiones, no han llegado a ocupar su despacho antes de ser cesados o  “dimitidos”. 

Tanto trasiego de personal y responsables políticos ha acarreado también  cambios de criterios y talante en la negociación sindical. Durante los últimos  meses ha sido casi imposible sacar adelante los numerosos temas pendientes  con los empleados públicos de la administración riojana, por más que nos hayan 

querido “vender” lo contrario el Gobierno y su abultado aparato de propaganda. 

La realidad es tozuda y bien distinta. Los escasos acuerdos relevantes a los que  hemos llegado en esta comunidad han sido gracias a la insistencia de este y  otros sindicatos. Y si tenemos que ser justos, gracias también a sus sindicatos  afines, cuando le ha interesado al propio Gobierno regional, claro.  

Este sindicato no es nuevo en esto, es consciente de los numerosos compromisos de cada gobierno de turno con “los suyos”, y que necesiten  gratificar a las personas de su confianza. Otra cosa es que este sindicato  comparta dicha idea.

Por tanto y una vez más, CSIF reivindica que la administración pública debe  profesionalizarse cada vez más y que desde la figura de director general incluida  hacía abajo deberían desaparecer los puestos eventuales o de confianza (“a  dedo”) para que dicha responsabilidad sea asumida por empleados públicos con  los requisitos de promoción que establece la ley como garante de una  independencia y calidad que deben regir los servicios públicos que reciben los  ciudadanos. 

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