La mina de Ofitas de San Felices en Haro se incorpora al Inventario de Lugares de interés Geológico como la mayor explotación minera a cielo abierto de La Rioja

La mina de ofitas de San Felices, situada junto a las Conchas de Haro, forma parte del nuevo Inventario de Lugares de Interés Geológico de La Rioja por varios motivos, por ser la mayor explotación minera a cielo abierto de la región y por la singularidad de las ofitas que proporciona, un tipo de roca de gran resistencia que se utiliza en los balastos del ferrocarril, en la construcción de carreteras y en determinados usos industriales.

El director general de Calidad Ambiental y Recursos Hídricos, Rubén Esteban ha visitado junto a técnicos del servicio de Integración Ambiental esta explotación que se encuentra situada junto a las Conchas de Haro, entre el río Ebro y la autopista A-68. La cantera de San Felices ocupa una superficie de 99 hectáreas y de ella se han llegado a extraer 900.000 toneladas al año, lo que la convierte en la explotación minera más importante de La Rioja.

El Gobierno de La Rioja trabaja en la ordenación de los recursos geológicos y mineros de la región para garantizar su explotación de forma sostenible, conocer la disponibilidad de minerales estratégicos y controlar el correcto funcionamiento de todas las explotaciones, ya que se trata de una industria, la extractiva, que genera empleo y desarrollo económico allí donde se encuentran las minas. También acomete la recuperación y rehabilitación de aquellas minas, como la cantera Uceda de Tricio, que han dejado de explotarse para evitar que se utilicen como vertederos incontrolados, renaturalizar el espacio e impedir su degradación.

Esta mina de Haro en el límite con Álava figura en el Inventario de Lugares de Interés Geológico (LIGs) como uno de los elementos destacados en la cuenca Vasco Cantábrica, uno de los tres grandes dominios geológicos en los que se estructura el patrimonio geológico de La Rioja, junto con la Cuenca del Ebro y la Cordillera Ibérica.

La cantera lleva activa desde 1919, aunque la actual propiedad la adquirió en 1973. Se trata de una explotación de caliza y ofita, una roca muy dura subvolcánica utilizada para obras de infraestructuras ferroviarias, en carreteras para la capa superior de rodadura y también en usos industriales. A nivel mineralógico ha aportado algunos ejemplares al Museo Geominero y al Museo de Ciencias Naturales de Álava.

Geológicamente se trata un afloramiento del Triásico, a cielo abierto de ofitas: rocas ígneas de composición dolerítica cuyo nombre proviene de su textura, que recuerda a la piel de algunos ofidios como las serpientes y lagartos.

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