La resiliencia se puede aprender y potenciar: Xavier Pirla

Xavier Pirla Llorens es un reputado experto en resiliencia.  Autor de dos libros, este ingeniero reconvertido en divulgador, se ha dado a la tarea de estudiar la reacción de la población española durante este año a través de la herramienta Google Trends, con la que ha podido detectar que los riojanos, extremeños y vascos han sido los que más han buscado respuestas en internet por su miedo al coronavirus.

Según el estudio “La 3ª Ola de la Pandemia: Medición de la angustia, el estrés, la tristeza y el miedo en España” realizado por Pirla, las primeras búsquedas en internet relacionadas con “miedo al coronavirus” se dieron entre el 26 de enero al 1 de Febrero, pero desde entonces, este “miedo” no ha desaparecido y se ha llegado a cronificar con leves repuntes en diferentes momentos del año.

El experto hace un repaso sobre la situación del miedo al coronavirus, el papel de internet, la resiliencia y la manera de generarla en la siguiente entrevista.

¿A qué cree que se deba este miedo en la región cuando todas las Comunidades Autónomas han pasado situaciones parecidas? 

En concreto, La Rioja sufrió especialmente y casi al mismo tiempo que los grandes núcleos poblacionales los impactos del coronavirus en forma de infecciones, muertes y hospitales colapsados. En otras ocasiones, las grandes crisis llegan con retraso a regiones alejadas de las ciudades más grandes, pero en el caso de la pandemia se vivió casi de manera paralela en diferentes puntos del país y eso fue algo sorpresivo que, sin duda, influyó para producir miedo, estrés y tristeza entre la población. Hoy en día, creo que el miedo ya no es sólo a los efectos en la salud, sino que también tiene que ver con lo económico.  Tampoco debemos descartar que se esté generando una habituación a la situación.

¿No podemos evitar el miedo, pero ¿podemos gestionarlo? 

El miedo es una respuesta esencial para nuestra supervivencia y que nos ha mantenido como especie en el planeta. Hasta hace apenas unas decenas de miles de años, hemos sido presas y, por lo tanto, tenemos ese circuito muy desarrollado. Nos podemos ir habituando a una amenaza y que esto haga que tengamos menos miedo. Hay que pensar en el terror que causaban los primeros coches, por ejemplo. Por otro lado, muchas veces, somos nosotros que en nuestra cabeza generamos unos escenarios futuros catastróficos que sí podemos claramente gestionar.

¿Es la mejor alternativa acudir a internet cuando algo nos agobia? 

La información es un modo de buscar certidumbre. Lo que pasa es que hay muchos desafíos hoy en día. El exceso de opiniones contradictorias puede confundir a aquel que se toma el esfuerzo de comprobar. Pero es mucho peor, el que se sumerge en su burbuja de opiniones afines que sólo hacen que reforzar un punto de vista. Esa constante exposición a información puede alentar el miedo, la ira o la frustración.

El gobierno habla de resiliencia, pero, ¿exactamente qué es la resiliencia? 

La resiliencia de la que suelen hablar las personas, y lo que es la resiliencia realmente son dos cosas diferentes. Se suele confundir el término “resistencia” con “resiliencia”. La gente dice: “Fíjate que resiliencia tuvo delante de pérdida de un ser querido”. Resisitir es aguantar, como haría un faro en una tormenta. Pero un árbol no sólo resiste el embate del viento, se adapta con la forma de las ramas, con el grosor del tronco y la distribución de las raíces. Resiliencia es aguantar, recuperarse y, sobre todo, adaptarse aprendiendo y creciendo delante de la adversidad.

¿Cómo se puede generar resiliencia entre jóvenes y gente mayor, que son los que más han sufrido los efectos fatales de la pandemia? 

La resiliencia es una habilidad. Uno la puede desarrollar de forma natural, inconscientemente, pero al mismo tiempo, se puede aprender y potenciar. Se requiere entender cómo funciona el sistema nervioso, saber cómo regenerar nuestro cuerpo, cómo regular nuestras emociones, el estrés, el miedo, y al mismo tiempo gestionar nuestra mente para que juegue a nuestro favor y no al revés. Nuestra mente es nuestro mayor aliado y al mismo tiempo, sin el entrenamiento adecuado, puede ser el enemigo más implacable. 

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