Nueva temporada de la UD Logroñés en el grupo 2

La Unión Deportiva Logroñés afronta una nueva temporada en Segunda B con la mirada puesta en el playoff de ascenso a Segunda. El principal equipo de la comunidad riojana se ha marcado desde hace varias campañas el objetivo de regresar al fútbol profesional y así lo entienden en sus pronósticos portales como 888 casa de apuestas. La pasada temporada estuvo cerca, ya que alcanzó las semifinales de esta fase de ascenso, donde cayó frente al Hércules de Alicante. Finalmente los equipos que ascendieron a Segunda fueron Racing de Santander y Fuenlabrada por la vía rápida en las eliminatorias de campeones de grupo; y Mirandés y Ponferradina tras superar tres eliminatorias.

Sin embargo, el inicio de curso para el equipo de Logroño no ha sido bueno. Dos puntos en tres jornadas le sitúan más cerca del descenso a Tercera que de las cuatro primeras plazas que otorgan crédito para disputar la fase de ascenso. Todavía es pronto, pero las sensaciones ofrecidas por la plantilla que dirige Sergio Rodríguez no están cumpliendo con las expectativas y necesitan mejorar si se pretende acercarse al objetivo marcado a principio de curso. El principal problema se encuentra en la falta de gol. Con solo dos dianas en tres jornadas, anotadas por Lander Olaetxea y Ander Vitoria, el equipo no puede aspirar a cotas más altas que la permanencia.

Como es habitual en la mayoría de clubes de esta categoría, la UD Logroñés ha vivido durante este verano una gran cantidad de movimiento de jugadores en material de bajas y fichajes. Se han ido trece jugadores y se han incorporado otros once, entre ellos dos jóvenes que suben del equipo filial. Los defensas Michel Zabaco, Gorka Pérez y Iago López, procedentes de Ponferradina, Bilbao Athletic y Girona respectivamente, y el extremo Javi Álamo, ex del Extremadura, son los principales refuerzos para un club que, además de futbolistas de Segunda B, se ha nutrido de dos piezas con procedencia extranjero. Ambos españoles, el mediocentro Jon Errasti y el portero Rubén Miño, han sido firmados tras su paso por las ligas polaca y rumana.

La UD Logroñés tendrá que emplearse a fondo si quiere jugar en junio la fase de ascenso. El grupo 2 es uno de los más competidos de la categoría de bronce y el grupo de aspirantes a ocupar la zona alta se amplía cada temporada. La presencia de cinco filiales de clubes que militan en Primera División siempre supone una dificultad añadida, ya que pueden disponer de futbolistas que entrenan diariamente con el primer equipo. También hay que tener en cuenta a rivales de mucho nivel cuyo objetivo también se centra en el ascenso. El Barakaldo es un histórico que siempre compite, al igual que la Cultural Leonesa, equipo que hace dos años jugó en Segunda. A ellos se suma el resurgido Salamanca, que podría vivir la temporada de su recuperación definitiva con el regreso al fútbol profesional. El nivel es alto y el conjunto de Las Gaunas necesita mejorar para competir con garantías en una categoría muy dura. 

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