Productos de impulso, entre los más demandados por los españoles

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La pandemia del coronavirus ha traído grandes cuotas de estrés a la vida de los españoles, quienes no solo buscan maneras para evitar el contagio, sino también alimentos que los ayuden a encontrar esa suerte de paz interior que es tan difícil de hallar en tiempos como los que vivimos. Así, los productos de impulso se han convertido en el refugio de muchos.

Esto lo aseguran algunos medios locales, que afirman que cadenas como Aldi han visto un incremento en el consumo de alimentos como palomitas de microondas o chocolate que superaría al de muchos otros productos. Pero, ¿qué son estos productos de impulso y cómo se están fortaleciendo en el contexto de la pandemia?

Los productos de impulso y su crecimiento

Los productos de impulso no son una categoría fija de bienes, sino que se enmarcan según el motivo de compra. Estos no se incluyen en nuestras listas, sino que los compramos de manera impulsiva cuando vamos a la tienda o el supermercado, principalmente por su bajo precio, que los vuelve un capricho que satisface ciertos antojos.

Algunos de los productos que se consideran “de impulso” pueden incluir las galletas, encendedores, tarjetas de regalo, bolígrafos, refrescos, revistas, e incluso productos de temporada.

En la modernidad, con generaciones mucho más “conectadas” con sus sentimientos y la necesidad de felicidad en sus vidas, los productos de impulso han ganado importancia, convirtiéndose en parte esencial de las compras de muchas personas, y también en un dolor de cabeza para aquellos que no tienen un buen manejo de sus gastos y finanzas.

Lidil, gran beneficiada beneficiada

Una cadena que ha podido sacarle provecho a la crisis gracias a su estrategia de precios y productos, es Lidl, que recientemente superó a DIA como la tercera cadena de supermercados más importante de España, dominando cerca del 6% del mercado nacional (1).

Ya en el 2017, la directiva mencionaba como sus productos de impulso eran de gran importancia para el crecimiento de la cadena, ya que no solo eran más económicos, sino que algunos seguían procesos responsables con el medio ambiente y las comunidades productivas.

Es por este motivo que al visitar el catálogo de Lidl más reciente, podemos encontrar descuentos de hasta 50% en snacks como papas Pringles, palomitas instantáneas, nubes de chocolate, tortillas, rosquillas y helado. Sin embargo, no solo encontramos precios similares en esta cadena, sino en competidores como el anteriormente mencionado Aldi, Mercadona, DIA, entre muchas otras.

¿Con qué estrategias nos convencen?

Para potenciar la venta de estos productos, las tiendas aplican una serie de estrategias que no solo facilitan la visualización de los mismos, sino que los hacen mucho más atractivos a los consumidores. Las estanterías en el punto de venta (cajas de golosinas o productos de bajo costo junto a la caja registradora, por ejemplo) forman parte de la estrategia más utilizada (2).

Otras estrategias incluyen el desarrollo de campañas publicitarias que no solo hablan sobre los productos de impulso, sino también sobre los precios bajos que estos manejan. Todo esto se utiliza en conjunto con campañas de marketing emocional, y crea una combinación “ganadora” con la que es posible hacer que buena parte de los consumidores pague por cosas que no necesita, o que no son necesariamente buenas para la salud.

En cuanto a esto último, gracias a la popularización del estilo de vida saludable, cada vez se incluyen productos beneficiosos para nuestra alimentación en estos espacios de venta por impulso, por ejemplo, sustituyendo las barras de chocolate por frutos secos.

El consumo de productos de impulso se han potenciado desde la llegada del coronavirus, y no será hasta que concluya la pandemia que podamos calcular cuánto se beneficiaron.

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