Una investigación de UNIR concluye que los adolescentes pueden sufrir varios riesgos simultáneos en Internet


3.212 estudiantes de
entre 11 y 21 años de 22 centros situados en siete comunidades
autónomas han participado en 
una investigación empírica realizada por UNIR en colaboración con la Universidad de Deusto



Los datos de la investigación muestran que, a menudo, varios de los riegos
asociados a Internet como son el ciberacoso escolar, el ciber
abuso en la pareja, el sexting o el online grooming se presentan
de forma conjunta.

Internet presenta grandes posibilidades para los adolescentes a nivel social, formativo, laboral, etc. Pero también entraña sombras. El incremento que su uso ha experimentado en los últimos años provoca situaciones potencialmente problemáticas. Algunos de los riesgos más relevantes para los adolescentes son: el ciberacoso escolar (cyberbullying), el ciber abuso en la pareja, el sexting (envío de contenidos de tipo sexual a terceros), el online grooming (acercamiento de mayores de edad a menores con fines sexuales a través de la Red) o el uso problemático de Internet. Estos riesgos, aunque tengan su naturaleza en Internet, afectan tanto a la realidad online como offline de los adolescentes.

Investigadores del grupo de Ciberpsicología de UNIR, en colaboración con el equipo Deusto Stress Research de la Universidad de Deusto, han realizado un estudio pionero cuyo principal objetivo ha sido el de analizar de qué manera ocurren y afectan los riesgos de Internet descritos –si individual o conjuntamente- e identificar diferentes perfiles de adolescentes victimizados. Hasta ahora, estas situaciones habían sido estudiadas individualmente o por asociaciones de algunos de ellos, pero nunca de forma conjunta.

La investigación se llevó a cabo entre diciembre de 2017 y abril de 2018, y contó con un total de 3.212 participantes de entre 11 y 21 años, con una edad media de 13.92 años. De ellos, el 53,7% eran chicas. En el estudio participaron 22 centros educativos ubicados en las comunidades autónomas del País Vasco, Asturias, Castilla-León, Castilla la Mancha, Valencia, Aragón y Madrid.

Los principales resultados señalan que, entre los participantes que sufren alguno de los riesgos posibles, la problemática más prevalente de forma aislada es el ciberacoso (30%), seguido del online grooming (8%). Cuando confluyen dos riesgos, las fórmulas más prevalentes de combinación son la del cyberbullying con el online grooming (12%) y la del cyberbullying con el sexting (5%). Con tres riesgos destaca la combinación de cyberbullying-sextinggrooming (7%), mientras que algo más de un 5% de participantes presentan la combinación de cyberbullying-ciber abuso en la pareja-sextinggrooming.

Para Juan Manuel Machimbarrena y Joaquín González-Cabrera, investigadores del grupo de Ciberpsicología de UNIR, la relevancia de este estudio viene dada por ser el primero que informa de forma conjunta de los diferentes riesgos y demuestra que estos no ocurren de forma aislada. “Otros estudios han revelado la relación entre varias de estas problemáticas, pero ninguno ha analizado la prevalencia simultánea de este conjunto de riesgos de Internet. Intuíamos que el cyberbullying sería el problema más señalado, pero además los resultados confirman que este no ocurre de forma aislada y que combinaciones como sufrir cyberbullying y practicar sexting son más frecuentes de lo que parece”, aseguran.

Además, los resultados del estudio apuntan a la existencia de diferentes perfiles de víctima. “Hemos encontrado hasta cuatro perfiles relacionados con estas problemáticas, tales como jóvenes que principalmente presentan problemas de sexting y grooming, problemáticas de carácter sexualizado, y otros que presentan problemas de corte más relacional y con los/as compañeros/as”.

Dados los resultados, los investigadores González-Cabrera y Machimbarrena recomiendan que profesores, orientadores y equipos pediátricos “tengan en cuenta que la aparición de un riesgo puede tanto derivar en otras problemáticas como provenir de otras conductas de riesgo en Internet. Por ello es importante que los protocolos que se activen sean lo más amplios posibles y no dejen de explorar otras conductas”.



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