La Guardia Civil se encuentra de luto tras el fallecimiento de dos agentes en acto de servicio durante la jornada del viernes. El suceso se produjo a unas 80 millas de la costa de Huelva, cuando dos embarcaciones del Servicio Marítimo colisionaron entre sí mientras realizaban una maniobra de persecución contra una narcolancha.
La institución confirmó inicialmente el deceso de Germán P., un agente veterano de 55 años. Horas más tarde, fuentes oficiales ratificaron la muerte de un segundo efectivo, el capitán Jerónimo J. M., quien se encontraba en estado grave tras el impacto. El balance de víctimas se completa con otros dos agentes heridos: uno permanece ingresado en estado grave en el Hospital de Jerez y el cuarto presenta lesiones de carácter leve.
Trayectoria profesional de los agentes fallecidos
El agente Germán P., natural de Teruel, contaba con una dilatada experiencia de 34 años en el Servicio Marítimo del cuerpo, habiendo desarrollado gran parte de su carrera en la Comandancia de Huelva desde 1994. Por su parte, el capitán Jerónimo J. M., nacido en Villanueva del Rosario (Málaga), se incorporó al Servicio Marítimo de Huelva en 2020 tras desempeñar cargos de mando en las comandancias de Málaga y Córdoba. Ambos profesionales contaban con numerosas distinciones por su labor en la lucha contra la criminalidad en el mar.
Como dato relevante, ambos efectivos ya habían protagonizado un incidente similar en enero del pasado año en el río Guadiana, donde Jerónimo llegó a salvar la vida de Germán tras sufrir un accidente en una embarcación.
Honores fúnebres y seguridad en el litoral onubense
Ante la gravedad de los hechos, la Junta de Andalucía ha decretado un día de luto oficial para este sábado. La Comandancia de la Guardia Civil de Huelva albergará la capilla ardiente de los fallecidos, previa a la celebración del funeral que tendrá lugar a las 12:00 horas en la Iglesia de la Concepción.
Este suceso pone de manifiesto una vez más la peligrosidad de las operaciones de seguridad ciudadana y la vigilancia contra el tráfico de drogas en aguas del Atlántico, donde las patrulleras operan en condiciones de extrema tensión durante las persecuciones en alta mar.



