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Detenidas quince personas por estafar 400.000 euros a través de falsas llamadas de seguridad bancaria

La Guardia Civil desarticula una organización criminal que usaba técnicas de vishing y convertía el dinero robado en criptomonedas.

  • Un agente del equipo @ de la Guardia Civil

La Guardia Civil, en el marco de la operación "Lorath", ha desarticulado una organización criminal especializada en estafas telemáticas y blanqueo de capitales. La intervención policial se ha saldado con la detención de 15 personas —ocho hombres y siete mujeres de entre 19 y 55 años— vinculadas a una red delictiva que operaba en múltiples provincias del territorio nacional.

Las actuaciones de los agentes se han desarrollado de manera coordinada en las provincias de Alicante, Baleares, Barcelona, Castellón, Granada, Jaén, Madrid, Málaga, Murcia, Tarragona y Valencia. A los arrestados se les imputan formalmente los presuntos delitos de estafa continuada, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal.

Ciberseguridad y delitos informáticos: el fraude telefónico a un club de Alicante

La investigación judicial y policial comenzó a raíz de una denuncia presentada por un club deportivo de Sant Joan d’Alacant. Esta entidad sufrió una sustracción de más de 53.000 euros a través del método conocido como vishing. Esta modalidad de fraude telefónico se basa en la suplantación de la identidad de entidades bancarias con el fin de tomar el control de las cuentas de los usuarios.

A partir de este suceso, el Área de Investigación del Puesto Principal de la Guardia Civil de dicho municipio destapó una estructura delictiva que ya había cometido 26 delitos de estafa en diferentes puntos de España. Las acciones de la red afectaron tanto a empresas y asociaciones como a particulares, generando un perjuicio económico global cercano a los 400.000 euros.

Cómo funciona el vishing y el uso de mulas bancarias para el blanqueo de dinero

La red criminal operaba mediante células altamente especializadas. Los ciberdelincuentes realizaban llamadas telefónicas haciéndose pasar por responsables de seguridad de los bancos de las víctimas. Mediante el engaño, generaban situaciones de falsas alarmas y urgencia para conseguir que los afectados facilitaran códigos de verificación o autorizaran transferencias de dinero sin saber que se trataba de un engaño.

Una vez obtenido el dinero de forma ilícita, los fondos se transferían a cuentas corrientes controladas por la trama. Muchas de estas cuentas eran proporcionadas por terceros captados de forma expresa, conocidos en el ámbito policial como mulas bancarias. La Guardia Civil ha logrado identificar a otras 15 personas que desempeñaban este rol de testaferros al servicio de la banda.

Para dificultar el rastreo y la localización de los fondos robados por parte de los especialistas en seguridad digital, los autores convertían rápidamente el capital en criptomonedas a través de plataformas financieras internacionales. A pesar de estas técnicas de ocultación, la rápida intervención policial en coordinación con los bancos afectados permitió bloquear y recuperar 20.000 euros de uno de los fraudes. Las diligencias del caso han quedado a disposición de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Alicante.

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