La asociación Garenak Emakume Feministak ha respondido este jueves al comunicado leído el día anterior en la plaza del Ayuntamiento de Pamplona por varios colectivos transactivistas, en el que se la acusaba de "rechazar, perseguir y patologizar a las personas trans" y de mantener un "discurso de odio". En su réplica, la organización rechaza las acusaciones por carecer de "una sola prueba concreta" y advierte de que ejercerá acciones legales si continúan las campañas de señalamiento.
El comunicado de este miércoles suscrito entre otros por Naizen, Bilgune Feminista, Gazte Feministak, EHGAM, Kattalingorri, la Comisión Ciudadana Antisida de Navarra, Transkolore y la Plataforma E28J, denunciaba el "aumento de los ataques contra las personas trans" y señalaba a Garenak como responsable parcial de ese clima. La asociación es calificada en ese texto de TERF —acrónimo de Trans-Exclusionary Radical Feminist— en referencia a lemas utilizados en sus carteles del Día de la Visibilidad Lésbica, a pintadas con las siglas XX y a la concentración que organizó el 20 de junio para pedir la derogación de la Ley Trans.
"Discrepar no es odiar"
Garenak defiende que criticar una ley o cuestionar la ideología de la identidad de género no equivale a promover odio ni a negar derechos. "En una sociedad democrática, las leyes pueden debatirse y las políticas públicas pueden ser objeto de crítica sin que ello convierta automáticamente a quien discrepa en una persona discriminadora", argumenta en su comunicado.
La asociación denuncia además lo que considera un "falso dilema": la exigencia de aceptar una determinada concepción del género como condición para no ser tachada de excluyente, ignorando, a su juicio, la tradición del feminismo materialista y radical que distingue entre sexo y género.
Censura y acciones legales
Uno de los puntos más duros del posicionamiento de Garenak apunta a la contradicción que, según la asociación, atraviesa el comunicado de los colectivos transactivistas: reivindicar la diversidad mientras se solicita la retirada de publicaciones y el silenciamiento de mujeres y organizaciones feministas.
"Las mujeres hemos luchado durante siglos por el derecho a reunirnos, a organizarnos y a expresar nuestras ideas. Resulta profundamente preocupante que hoy se pretenda limitar esos mismos derechos mediante campañas de señalamiento", señala el texto.
Ante esa situación, Garenak advierte que si continúan las acusaciones que, a su juicio, lesionan su honor y reputación, o las actuaciones dirigidas a impedir su participación en espacios institucionales, la organización "ejercerá cuantas acciones legales resulten procedentes".








