Miles de personas se congregaron la tarde de este domingo en la Plaza del Castillo de Pamplona en la manifestación convocada por el movimiento feminista de Iruñea para rechazar las agresiones sexistas registradas durante Sanfermines 2026. La convocatoria se había lanzado antes de conocerse el caso de violación ocurrido en la Vuelta del Castillo, cuyo presunto agresor, un hombre de nacionalidad marroquí, ya ha sido detenido y enviado a prisión sin fianza. Pese a ello, el acto adquirió un tono de repulsa unánime hacia el conjunto de agresiones sexistas registradas en lo que va de fiestas.
A la protesta se sumaron las peñas, que acudieron con sus pancartas, así como representantes de las instituciones navarras. Entre los asistentes se encontraba la presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, junto a miembros del Parlamento de Navarra, como la vicepresidenta Maite Esporrín o el portavoz de Contigo Zurekin, Carlos Guzman, y la parlamentaria Isabel Aranburu (Geroa Bai), y del Ayuntamiento de Pamplona como la teniente de alcalde, Garbiñe Bueno, o el edil Joxe Abaurrea, o Marina Curiel, entre otros.
Durante el acto se leyó, en euskera y castellano, un comunicado del movimiento feminista en el que se denunció que apenas cuatro días después del inicio de las fiestas se tuvo constancia de que un hombre había intentado agredir sexualmente a una mujer. Tres días más tarde, el movimiento tuvo que denunciar dos agresiones sexuales más. Junto a estos hechos, el comunicado señaló que desde el 6 de julio se tiene constancia de que al menos 27 mujeres han sufrido agresiones sexistas, entre ellas tocamientos, insultos y acoso.
El texto trasladó su cariño y apoyo a todas las mujeres agredidas, tanto a las que han denunciado como a las que no lo han hecho, y afirmó que la violencia machista no constituye un hecho aislado, sino que atraviesa la vida de las mujeres cada día, en sus casas, trabajos, escuelas, cuadrillas y espacios de ocio.
El comunicado subrayó que no es tolerable que algunos hombres sigan actuando con impunidad en el ambiente festivo, ni que se considere a las mujeres parte de ese "atrevimiento", y remarcó que el problema no es la fiesta, sino quienes cometen las agresiones. El movimiento feminista reiteró el mensaje dirigido a los potenciales agresores: quien se vea en riesgo de agredir debe quedarse en casa, porque las mujeres no van a renunciar a su derecho a vivir las fiestas libres, de día y de noche.
El texto reclamó además una implicación activa de los hombres, pidiéndoles que se posicionen, que dejen de mirar hacia otro lado y que frenen y señalen esas conductas también en su entorno cercano, en sus cuadrillas y peñas, y no solo a través de discursos públicos.
El movimiento feminista y el movimiento popular denunciaron con firmeza las agresiones registradas y agradecieron la respuesta ciudadana en la plaza. El comunicado concluyó con un mensaje de continuidad en la lucha, afirmando que no darán ningún paso atrás hasta que la violencia contra las mujeres termine. El acto se cerró con gritos de "gora borroka feminista" y consignas a favor del movimiento feminista.









