En una época en la que los robos silenciosos se han convertido en una de las mayores preocupaciones para miles de familias, Fernando decidió dar un paso al frente. Tras años trabajando en el sector y llegando a dirigir una cerrajería en Pamplona, este joven profesional inauguró este 21 de mayo Cerrajería Go, situado en Pintor Zubiri 2 en Iturrama, se trata de un negocio que nace con una filosofía clara: ofrecer seguridad real, asesoramiento honesto y un trato cercano en un sector donde, asegura, todavía existe sobre él mucho desconocimiento.
Desde su nuevo local en Pintor Zubiri número 2 bajo, Fernando atiende cada día a clientes que llegan buscando desde una simple copia de llaves hasta soluciones avanzadas para proteger viviendas y negocios frente a técnicas de robo cada vez más sofisticadas.
Porque si algo tiene claro este cerrajero navarro es que la seguridad doméstica ha cambiado radicalmente en los últimos años.
“Hoy en día muchos robos no dejan ni rastro”, explica mientras muestra distintos bombines, escudos de seguridad y herramientas especializadas que utiliza tanto para instalar sistemas de protección como para intervenir en aperturas urgentes.
Su discurso mezcla pasión por el oficio, conocimiento técnico y una vocación didáctica poco habitual. Habla de cerraduras, cilindros y sistemas antibumping con la misma naturalidad con la que otros hablan de coches o fútbol. Y quizá esa sea una de las claves que explican por qué decidió emprender.
Un oficio aprendido desde niño
La historia de Fernando no comenzó en una cerrajería, sino en un taller de carpintería. Su padre era carpintero y él creció rodeado de herramientas, madera y trabajo manual.
“Siempre estuve con él en el taller”, recuerda.
Sin embargo, pronto entendió que la carpintería no era exactamente lo suyo. Fue entonces cuando su padre le introdujo en el mundo de la cerrajería, un oficio que terminaría convirtiéndose en su profesión y en su forma de vida.
Con apenas 17 años dejó los estudios y decidió especializarse. Se marchó a Madrid para formarse como cerrajero y comenzó un camino profesional que le llevaría primero a trabajar por cuenta propia y más tarde a integrarse en una cerrajería de Pamplona donde acabaría siendo encargado durante varios años.
Esa experiencia le permitió conocer el sector desde dentro: los problemas de seguridad más habituales, las necesidades reales de los clientes y también las carencias que, según explica, todavía existen en muchos hogares.
Ahora, tras años acumulando experiencia, ha decidido dar el salto definitivo al emprendimiento.
“Hace falta gente que emprenda”, afirma con convencimiento.
Mucho más que hacer copias de llaves
Aunque muchas personas siguen asociando las cerrajerías únicamente con duplicados de llaves, Cerrajería Go ofrece un abanico de servicios mucho más amplio.
Fernando trabaja con copias de llaves tradicionales, de seguridad, de gorjas, de tubo y también con llaves codificadas de vehículos. Además, repara mandos de coche, sustituye pulsadores deteriorados y realiza duplicados de mandos de garaje.
Pero el núcleo de su actividad está en la seguridad.
La empresa realiza aperturas de viviendas, cambios de cerraduras, instalación de bombines de alta seguridad, colocación de escudos protectores, amaestramientos de comunidades y montaje de puertas acorazadas.
Y todo ello acompañado de un servicio de urgencias 24 horas, una de las prestaciones más demandadas en el sector.
“Intento cerrar el círculo completo de la seguridad”, resume.
La amenaza de los robos silenciosos
Durante la conversación, Fernando insiste especialmente en un aspecto: la mayoría de la gente desconoce lo vulnerables que son muchas cerraduras modernas.
“Muchos pisos nuevos vienen con bombines muy básicos porque son baratos”, explica.
El problema, asegura, es que los delincuentes utilizan actualmente herramientas capaces de abrir determinadas cerraduras sin romperlas y sin dejar apenas señales visibles.
Habla de técnicas como el bumping, el impressioning o herramientas como el conocido topolino, métodos que permiten manipular cerraduras convencionales en cuestión de segundos.
“El ladrón puede abrir la puerta, entrar y volver a cerrarla sin dejar rastro”, advierte.
Por eso insiste tanto en la importancia de instalar sistemas adecuados de protección.
Lo mínimo que debe tener una vivienda segura
Según Fernando, existe una combinación básica que toda vivienda debería incorporar: un buen escudo protector y un bombín de seguridad de gama alta.
El escudo es una pieza metálica instalada en la parte exterior de la puerta cuya función es proteger el bombín frente a ataques físicos o manipulaciones.
“Visualmente ya dificulta mucho las cosas”, explica mientras enseña uno de los modelos que instala habitualmente.
Ese elemento impide que el ladrón pueda identificar fácilmente qué tipo de cerradura hay detrás y añade una barrera física muy difícil de arrancar.
A partir de ahí, el segundo elemento clave es el bombín antibumping y antiganzúa.
“Lo importante es ganar tiempo y ponérselo complicado”, resume.
El coste de una mejora básica de seguridad puede rondar entre los 250 y los 300 euros, dependiendo del tipo de puerta y del sistema instalado.
En el extremo opuesto están las puertas acorazadas certificadas de grado 3 o 4, cuyo precio puede situarse entre los 2.500 y los 3.000 euros con instalación incluida.
Fernando insiste en que no todas las puertas acorazadas son iguales.
“Hay puertas muy baratas que parecen seguras porque tienen chapa, pero luego llevan sistemas de cerradura muy básicos”, explica.
Por eso recomienda acudir siempre a profesionales especializados y desconfiar de soluciones excesivamente económicas.
El consejo que puede evitar un robo
Uno de los momentos más reveladores de la conversación llega cuando Fernando explica un gesto cotidiano que puede marcar la diferencia durante la noche.
“Siempre hay que echar la vuelta de la cerradura”, afirma.
Pero además añade un consejo que muchos desconocen: dejar la llave puesta y ligeramente girada por dentro cuando se trata de cerraduras convencionales.
Ese pequeño movimiento bloquea parcialmente el mecanismo interior e impide que determinadas herramientas de manipulación funcionen correctamente desde el exterior.
“Con un cuarto de giro ya basta”, señala.
Eso sí, advierte de que esta práctica puede ser problemática en viviendas con personas mayores o dependientes si el bombín no dispone de sistema de doble embrague.
Ese mecanismo permite abrir la puerta desde fuera aunque haya una llave colocada por dentro, algo fundamental en situaciones de emergencia médica.
“Con un doble embrague puedes entrar sin romper la cerradura”, explica.
Es uno de esos detalles técnicos aparentemente menores que, sin embargo, pueden resultar decisivos.
Un sector cada vez más especializado
La evolución de las técnicas de robo ha obligado al sector de la cerrajería a profesionalizarse enormemente en los últimos años.
Fernando incluso habla de una especialización todavía poco conocida: la cerrajería forense.
Se trata de profesionales capaces de analizar bombines manipulados para determinar si una cerradura ha sido abierta mediante técnicas como el bumping o el impressioning.
“Muchas veces no queda ningún rastro visible”, explica.
Solo un análisis técnico detallado permite demostrar que ha existido manipulación, algo que en ocasiones termina utilizándose en procedimientos judiciales y reclamaciones a seguros.
La importancia del mantenimiento
Más allá de las grandes inversiones en seguridad, Fernando insiste en que muchas averías y problemas pueden evitarse con un mantenimiento básico.
Lubricar el bombín y la cerradura una o dos veces al año resulta fundamental para prolongar la vida útil de los mecanismos.
Hoy en día recomienda utilizar lubricantes específicos como WD-40 frente al grafito tradicional que se empleaba antiguamente.
“Los sistemas modernos funcionan mejor con aceites específicos”, explica.
También aconseja revisar periódicamente posibles holguras, tornillos flojos o desgastes en las puertas y cerraduras.
Pequeños detalles que muchas veces se ignoran hasta que aparece un problema serio.
Cercanía frente al miedo
Aunque el discurso de Fernando gira constantemente alrededor de la seguridad, evita caer en alarmismos.
Prefiere centrarse en la prevención, la información y el acompañamiento al cliente.
“Intento explicar todo muy bien para que la gente entienda qué necesita realmente”, afirma.
Esa cercanía es precisamente uno de los valores que quiere convertir en sello distintivo de Cerrajería Go.
Frente a la imagen fría y puramente técnica que muchas veces rodea al sector, él apuesta por un trato directo y transparente.
Y quizá eso explique por qué la conversación termina derivando hacia anécdotas familiares, cadenas antiguas colocadas detrás de las puertas o pequeños trucos domésticos heredados de los abuelos.
Porque, en el fondo, la seguridad también tiene mucho de tranquilidad emocional.
Un nuevo proyecto con vocación de futuro
Cerrajería Go acaba de arrancar, pero Fernando transmite la sensación de quien lleva años preparando este momento.
Su objetivo no es únicamente abrir puertas o instalar cerraduras, sino ayudar a que la gente comprenda realmente cómo proteger su hogar.
En un contexto donde las técnicas de robo evolucionan constantemente y donde la sensación de vulnerabilidad crece en muchas ciudades, su apuesta combina oficio tradicional, formación técnica y asesoramiento personalizado.
“Lo importante es que el cliente sepa qué tiene en casa y cómo puede protegerse”, resume.
Con horario comercial de lunes a viernes de 9:00 a 15:30 y sábados de 10:00 a 13:00, además del servicio de urgencias 24 horas, Cerrajería Go inicia ahora una nueva etapa en Pamplona.
Una aventura empresarial nacida del aprendizaje familiar, del trabajo constante y de la convicción de que, incluso en un mundo cada vez más digitalizado, todavía existen oficios donde la confianza sigue siendo la herramienta más importante.
Dirección
Pintor Zubiri 2 bajo, Iturrama
Urgencias 24 horas: 631 89 45 11


