OT triunfa en una edición con grandes audiencias

Artículo escrito por Mercedes Medina en pamplonaactual.com, (mmedina@unav.es), profesora de Estructura y empresa audiovisual de la Universidad de Navarra

Parece que sólo los acontecimientos de dimensiones fenomenales son reales. En 2002, un programa de televisión fue visto por más de doce millones de espectadores (68% de la audiencia televisiva), Efectivamente, hablamos de éxito, y nos referimos a Operación Triunfo. Esto ocurría hace dieciocho años y hoy vuelve a suceder, aunque con otras cifras debido a la fragmentación del mercado, el aumento de canales de televisión y ofertas audiovisuales, la ausencia de publicidad en TVE y el desarrollo de las redes sociales y servicios online.

¿Por qué sigue triunfando un programa que congregó a millones de espectadores semana tras semana desde el 23 de octubre de 2001 hasta el 11 de febrero de 2002? Entonces fueron Rosa, Bustamante, Bisbal, Chenoa, quienes con su simpatía y talento cautivaron a las audiencias españolas, y hoy siguen atrayendo porque se han convertido en un mito. Esas estrellas españolas han dado paso hoy a la navarra Amaia Romero, que con su sencillez, gracia y encanto está cautivando de nuevo a las audiencias.

Entre la primera edición y la actual han pasado muchas ediciones sin pena ni gloria. Incluso, a partir de 2005, cambió de cadena y pasó a emitirse en Tele 5 y tampoco obtuvo grandes audiencias. Además, desde 2011 no se estrenaba nueva edición.  La clave de este programa, además de la fuerza del directo, la cercanía con los espectadores, el afán de superación y la consecución de un logro, está en la personalidad de los concursantes. Triunfan aquellos jóvenes que no son sofisticados, que tienen ilusión por aprender y mejorar, y triunfan gracias a profesores y miembros del jurado que tienen prestigio profesional y saben acompañarles y enseñarles con respeto y entusiasmo. Este es el caso de Manu Guix, que lleva desde el principio del programa.

Una vez más, TVE ha logrado renovar su imagen y llegar al público joven, que había perdido en los últimos años; relanzar el veterano concurso Eurovisión, y conseguir una presencia en redes como YouTube, Instagram, Twitter, Facebook, Shootr; plataformas como Spotify o iTunes, y en espacios públicos de grandes ciudades como Madrid, Valencia o Barcelona. Por otra parte, la cuota de audiencia del 19% de la edición actual, aunque no sirve para aumentar los ingresos publicitarios de TVE, beneficia sin duda a la productora Gestmusic que ha firmado contratos con anunciantes de la talla de El Corte Inglés, Olympus, o Telepizza.

No cabe duda que hoy igual que entonces, valores como la propia superación, hacer rendir los talentos naturales, la aspiración a triunfar, son valores necesarios en la sociedad actual donde la crisis de años atrás y la voz agorera de adultos con miedo y cansancio han hecho que algunos jóvenes hayan perdido la motivación e ilusión por superar obstáculos y alcanzar metas. La ausencia de chabacanería, elementos irrelevantes y recursos fáciles, junto con el talante de algunos concursantes resultan ser el verdadero éxito de Operación Triunfo, y ha tenido su eco incluso en espectadores que no se enganchan fácilmente a la televisión.

Cabe preguntarse si este triunfo beneficiará al medio televisivo, tan amenazado por las nuevas plataformas online de vídeos. Parece que todavía hay hueco para el directo, lo local, lo cercano, la realidad cotidiana, que la televisión sigue manteniendo vivo.

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