La Asociación de Consumidores de Navarra Irache ha publicado los resultados de una encuesta sobre hábitos de consumo alimentario que revela que el 93% de los navarros realiza alguna práctica para evitar el desperdicio de comida, lo que supone un incremento de 18 puntos porcentuales respecto a hace cinco años.
La medida más habitual entre los encuestados es el mejor aprovechamiento de los alimentos, citada por el 64% de los participantes y especialmente extendida entre las personas mayores de 65 años. Le sigue la planificación de la compra, que practica el 53% de los navarros, con mayor presencia entre los consumidores de entre 46 y 65 años. En tercer lugar se sitúa la reutilización de restos no consumidos, mencionada por el 51% de los encuestados.
Un problema de gran magnitud
Pese a la mejora en los hábitos, el volumen de alimentos que acaba en la basura sigue siendo elevado. Según datos de la Oficina para la Prevención de Residuos y la Economía Circular, los hogares navarros tiran cada año 57.000 toneladas de comida, lo que equivale a 84 kilos por persona y representa el 42% del desperdicio alimentario total. En términos prácticos, uno de cada cinco alimentos termina desechado.
Las frutas encabezan la lista de productos más desperdiciados, con 7,5 kilos por persona y año, seguidas de verduras y hortalizas, con más de 3 kilos anuales por habitante.
Objetivo: reducir un 30% el desperdicio para 2030
La Agenda para Reducir el Desperdicio Alimentario en Navarra fija como meta una reducción del 30% en los residuos alimentarios per cápita en la venta minorista y entre los consumidores para 2030, así como una disminución del 10% en las cadenas de producción y suministro respecto a los niveles de 2020.
Irache hace un llamamiento a las familias navarras para que incorporen hábitos como planificar la compra en función de los menús previstos, elegir los productos según la fecha de caducidad y el consumo previsto, conservar adecuadamente los alimentos —nevera a 4 grados y congelador a 18 bajo cero— y aprovechar los restos en nuevas recetas. La asociación subraya que reducir el desperdicio alimentario no es solo una cuestión de economía doméstica, sino también de respeto al entorno natural y de justicia social.





