El Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN) ha puesto en marcha una nueva campaña de vigilancia y control del mosquito tigre, una especie invasora cuya presencia en la Comunidad Foral no ha dejado de crecer desde que se detectaron los primeros ejemplares. Los datos de 2025 son elocuentes: se encontraron muestras positivas en el 56% de los 68 puntos de muestreo analizados, un 16% más que el ejercicio anterior.
El año pasado el mosquito tigre se localizó en 17 municipios: Aranguren, Baztan, Bera, Beriáin, Bertizarana, Castejón, Cendea de Olza, Leitza, Liédena, Noáin, Olite, Orkoien, Pamplona, Sangüesa, Sunbilla, Tudela y Zizur Mayor. Aunque la cifra es un municipio menos que en 2024, los técnicos detectaron su presencia en trampas donde nunca antes había aparecido, lo que ha obligado a recolocar estratégicamente parte de la red de detección antes de que arranque la campaña de este año.
En total, durante la pasada temporada —que se extendió de marzo a diciembre— se analizaron más de 1.300 ovitrampas en laboratorio, se capturaron 744 ejemplares adultos y se registraron seis muestras positivas de larvas. La mayor concentración se dio en las zonas de Bera y Bertizarana, que siguen siendo el epicentro del problema en el norte foral.
Un riesgo real, aunque todavía bajo en gran parte del territorio
El mosquito tigre no es un insecto cualquiera. Como especie invasora procedente de Asia, puede transmitir enfermedades como el dengue, el chikungunya o el zika si pica a una persona infectada llegada de zonas endémicas. Hasta ahora, todos los casos registrados en Navarra han sido importados —15 de dengue y 13 de chikungunya en 2025, y ya cuatro de cada uno más uno de zika en lo que va de 2026—, pero la experiencia de Francia, Italia y otras comunidades españolas demuestra que el salto a la transmisión autóctona es posible cuando la especie está suficientemente asentada.
Con los datos actuales, el norte de Navarra presenta un riesgo mayor de transmisión mientras que el resto del territorio se mantiene en riesgo bajo. El ISPLN advierte, no obstante, de que esta valoración puede cambiar si continúa la expansión.
Qué podemos hacer para evitarlo
El mosquito tigre cría en pequeños recipientes que acumulan agua: platos de macetas, cubos, canalones, juguetes olvidados en el jardín o bebederos de mascotas sin limpiar. Vaciarlos con regularidad es la medida más eficaz al alcance de cualquier persona. El ISPLN recomienda además usar ropa de manga larga al amanecer y al anochecer —las horas de mayor actividad del insecto—, aplicar repelente sobre la piel expuesta y colocar mosquiteras en ventanas y puertas.
Quienes vayan a viajar a zonas tropicales deben extremar las precauciones también durante los primeros quince días tras el regreso, ya que algunas de estas infecciones pueden cursar sin síntomas y pasar inadvertidas.
Para notificar avistamientos o picaduras, el ISPLN recuerda que está disponible la aplicación móvil Mosquito Alert, una herramienta de ciencia ciudadana que ayuda a mejorar la detección temprana y a trazar con mayor precisión la distribución de la especie en el territorio.






