Osasuna cayó este domingo por 1-2 frente al Espanyol en El Sadar en un partido que dejó un sabor muy amargo en Pamplona. El conjunto de Alessio Lisci dominó gran parte del encuentro, acumuló un 68,2% de posesión y remató hasta 24 veces, pero no encontró la forma de transformar ese control en puntos.
El Espanyol, en cambio, fue más certero en las áreas y aprovechó mejor sus ocasiones para llevarse una victoria de mucho valor. Carlos Romero adelantó a los visitantes en el minuto 27, Víctor Muñoz empató para Osasuna en el 49 y el ex rojillo Kike García firmó el 1-2 definitivo en el 53 (no celebró el gol).
Un golpe duro
La derrota deja a Osasuna con 42 puntos, en una zona de la tabla todavía incómoda y con la certeza de haber dejado escapar una oportunidad importante ante su afición. Los rojillos acabó el partido apretando, pero ni los cambios ni el empuje final bastaron para evitar una nueva frustración en casa.
El encuentro reunió a 21.186 espectadores en El Sadar, donde el conjunto rojillo trató de imponer su ritmo desde el inicio, pero pagó muy caro sus desajustes defensivos en el tramo decisivo del choque.

