Hasta ahora, los pacientes con malformaciones graves de oído en Navarra tenían que esperar, pasar por varias intervenciones y, en muchos casos, ser derivados a otras comunidades autónomas. El Hospital Universitario de Navarra (HUN) acaba de cambiar ese panorama.
El Servicio de Otorrinolaringología del centro ha completado con éxito una cirugía que hasta la fecha no se realizaba en la región: la colocación simultánea de un implante auditivo de conducción ósea y una epítesis —prótesis externa— del pabellón auricular, todo ello en un único acto quirúrgico. El resultado es doble: el paciente recupera audición y recupera, también, la forma del oído.
Una operación, dos rehabilitaciones
La clave del procedimiento está precisamente en ese "a la vez". La jefa del Servicio de ORL del HUN, la doctora María Uzcanga, explica que tanto la colocación de epítesis como los implantes auditivos son técnicas consolidadas por separado, pero que realizarlas de forma planificada y simultánea "representa un paso organizativo y clínico relevante que supone menos tiempos de espera, menos intervenciones y un itinerario asistencial más ágil".
Los primeros resultados avalan la apuesta. El implante transcutáneo —colocado bajo la piel— "funciona perfectamente con resultados óptimos", según Uzcanga, mientras que la prótesis externa "se ha adaptado correctamente", con una sensación de ligereza notable para el paciente intervenido.
Una coordinación milimétrica
La operación no fue sencilla de preparar. Requirió una planificación anatómica detallada y la colaboración de varios equipos: los especialistas del HUN se encargaron del proceso quirúrgico y la activación del implante, mientras que dos otorrinolaringólogos expertos procedentes del hospital valenciano La Fe —los doctores Carlos de Paula y Abel Guzmán— participaron en la intervención. El diseño y fabricación de la prótesis y su sistema de anclaje corrió a cargo de la empresa Maffinter Med.
Uno de los retos técnicos fue garantizar que los anclajes de la epítesis y el implante auditivo no interfirieran entre sí dentro de un espacio anatómico muy reducido, lo que exigió una coordinación estrecha entre el equipo clínico y el técnico.
Más allá de oír o verse mejor
La intervención está indicada en pacientes con malformaciones congénitas del oído externo, ausencia o cierre del conducto auditivo, o pérdida parcial o total del pabellón por traumatismos o secuelas oncológicas. No son casos frecuentes, pero su impacto en la vida cotidiana va mucho más allá de la audición: afectan al ajuste de las gafas, a la autopercepción y a la interacción social.
"En estos pacientes, la actuación clínica no consiste únicamente en conseguir oír mejor o verse mejor: perseguimos también recuperar funciones diarias, comodidad y confianza", concluye Uzcanga.
El HUN ha realizado recientemente una segunda intervención similar —en este caso solo de epítesis, sin implante auditivo— y subraya que asumir estos procedimientos en Navarra supone además un avance para los pacientes que antes tenían que desplazarse fuera de la comunidad para recibir este tipo de atención.

