Doce estudiantes de primer curso de Carpintería y Mueble del Centro Integrado de Formación Profesional San Juan-Donibane han fabricado e instalado el nuevo mobiliario del comedor del colegio público Bernart Etxepare de Pamplona. Las piezas, diseñadas a medida tras visitar el centro y escuchar las necesidades de la asociación de padres y madres, llevan ya varias semanas en uso.
El proyecto, bautizado como Construyendo autonomía en el comedor escolar, ha ganado la novena edición de los premios Aprendizaje Servicio del Ayuntamiento de Pamplona, una iniciativa municipal que reconoce propuestas educativas donde el aprendizaje tiene una aplicación real y directa en la comunidad.
De los talleres al comedor
El trabajo comenzó meses antes de que se colocara el primer tornillo. Los estudiantes visitaron el Bernart Etxepare para conocer el espacio, entender cómo funciona el comedor y recoger las demandas concretas de quienes lo gestionan. Con esa información, elaboraron propuestas de mobiliario y, una vez aprobadas, arrancó la fabricación en los talleres del CI Donibane: tableros de melanina, bisagras, ruedas, soportes y pomos dieron forma a estanterías separadoras multifuncionales pensadas para organizar el espacio en distintas zonas de trabajo.
Tras más de cinco meses de proceso, el propio alumnado, junto con el profesor responsable del proyecto, Alfredo Ibáñez Irigoyen, acudió al colegio a instalar las piezas.
Un comedor donde los niños se sirven solos
El nuevo mobiliario no es solo decorativo. Responde a un cambio de modelo en el comedor: los escolares de Primaria asumen cada día un reparto de tareas que incluye poner las mesas, servirse la comida y recoger y limpiar al terminar. El objetivo es fomentar su autonomía personal, su capacidad de tomar decisiones y las relaciones sociales y emocionales que se producen durante la hora de comer.
Las estanterías separan visualmente los espacios de cada grupo y proporcionan el almacenamiento necesario para el desarrollo de esas rutinas diarias.
Aprender haciendo algo que sirve
Para el alumnado del CI Donibane, el proyecto ha tenido una doble dimensión. En lo técnico, han trabajado interpretación de documentación, selección de materiales y operaciones básicas de mecanizado. En lo humano, han tenido que escuchar, priorizar y ponerse en el lugar de quienes iban a usar lo que fabricaban.
Esa combinación —formación profesional con impacto social real— es precisamente lo que el programa Aprendizaje Servicio del Ayuntamiento de Pamplona lleva nueve ediciones promoviendo entre los centros educativos de la ciudad.

