La Audiencia Provincial de La Rioja ha dictado una sentencia de conformidad que condena a dos hombres a penas que suman 10 años de prisión por un delito de tráfico de drogas. El acuerdo alcanzado entre las defensas y la Fiscalía fija una pena de 6 años de cárcel para uno de los procesados y de 4 años para el segundo, además del pago de multas que ascienden a 129.343 euros y 8.000 euros respectivamente.
Los hechos enjuiciados comenzaron en el año 2024, cuando la Guardia Civil puso en marcha una investigación en la localidad de Calahorra. Las pesquisas policiales se iniciaron a raíz de una denuncia ciudadana que alertaba sobre la existencia de un posible punto de distribución de sustancias estupefacientes en el municipio riojano.
Investigación policial a redes de narcotráfico y el menudeo de sustancias estupefacientes
Los dispositivos de vigilancia desplegados por los agentes permitieron identificar a los dos varones y determinar su modus operandi. La investigación judicial constató que los implicados actuaban de forma coordinada en una actividad continuada: mientras uno de ellos se encargaba de la venta y distribución de pequeñas cantidades a los consumidores habituales, el otro procesado asumía las labores de suministro del material ilícito y su almacenamiento en diferentes inmuebles de la zona.
Durante las labores de seguimiento, los agentes de la autoridad comprobaron el trasiego frecuente de compradores en los domicilios vigilados. La operación policial se consolidó tras intervenir a un cliente que acababa de adquirir más de 50 gramos de speed en uno de los puntos controlados.
Registros domiciliarios e incautación de anfetamina, cocaína y drogas de diseño
Con la correspondiente autorización judicial, la Guardia Civil coordinó varios registros en viviendas, locales y almacenes gestionados por los investigados en Calahorra. En el interior de las propiedades se localizaron y decomisaron cantidades significativas de anfetamina, cocaína, cannabis, MDMA y LSD.
Además de las sustancias estupefacientes preparadas para su comercialización en el mercado ilícito, los agentes incautaron dinero en efectivo, básculas de precisión, herramientas para la dosificación del material y diversas anotaciones manuscritas que detallaban la contabilidad y la actividad de la red de distribución local.


