El Gobierno de La Rioja ha puesto en marcha de forma oficial su Plan de alerta y prevención frente al calor extremo, un dispositivo diseñado específicamente para anticipar las situaciones de riesgo derivadas de las altas temperaturas. Este sistema, que coordinará la respuesta de los servicios sanitarios, sociales y de emergencias, permanecerá activo hasta el 30 de septiembre, aunque cuenta con criterios de flexibilidad para actuar fuera de este periodo si las condiciones meteorológicas y el cambio climático así lo requieren.
El objetivo principal es contrarrestar los efectos adversos que la exposición a temperaturas elevadas tiene sobre la salud. El calor excesivo puede provocar desde deshidratación y agotamiento hasta golpes de calor e insolaciones, además de agravar de forma notable las patologías previas de los ciudadanos.
Niveles de riesgo y colectivos vulnerables ante las olas de calor
El impacto ambiental de las temperaturas extremas no afecta a todos por igual. Las autoridades sanitarias han identificado como la población más vulnerable a las personas mayores, lactantes, menores, mujeres embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas o en tratamiento farmacológico. Asimismo, se prestará especial atención a personas con discapacidad o dependencia, y a quienes viven solas o en condiciones de vulnerabilidad social.
Para gestionar las alertas de forma eficiente, el sistema se articula en cuatro niveles de riesgo:
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Verde: Normalidad o riesgo nulo.
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Amarillo: Riesgo bajo.
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Naranja: Riesgo medio.
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Rojo: Riesgo alto.
Estos niveles se asignan en función de las previsiones meteorológicas y su posible impacto directo en la salud pública. Cuando se detecte una situación de riesgo, se reforzará de inmediato la información preventiva a la ciudadanía y a los profesionales del sector, intensificando el seguimiento personalizado de los colectivos más frágiles.
Coordinación de emergencias y consejos de salud pública para protegerse del sol
La efectividad del plan radica en la plena coordinación entre los servicios sanitarios, sociales, ayuntamientos y entidades colaboradoras. Esta red conjunta facilita la identificación temprana de las personas en riesgo, refuerza la vigilancia epidemiológica y permite activar medidas adicionales ante emergencias graves.
Desde la Consejería de Salud y Políticas Sociales recuerdan que la prevención es la herramienta más eficaz. Entre las recomendaciones básicas de autoprotección se encuentran:
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Mantener una hidratación frecuente bebiendo agua de forma regular.
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Evitar la exposición directa al sol y la actividad física intensa en las horas centrales del día.
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Permanecer en lugares frescos o debidamente ventilados.
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Utilizar ropa ligera y transpirable.
Por último, el Gobierno riojano aconseja vigilar síntomas como mareos, debilidad, dolor de cabeza, náuseas, temperatura corporal elevada o alteraciones de la conciencia, que requieren atención sanitaria urgente. También se hace un llamamiento a la colaboración ciudadana para supervisar a familiares o vecinos que vivan solos, garantizando así una detección precoz de cualquier situación de peligro.


