La NASA ha marcado un nuevo hito en la exploración espacial con el lanzamiento de la misión Artemis II, el primer vuelo tripulado con destino lunar en más de medio siglo.
El despegue se produjo este miércoles desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, a bordo del cohete Space Launch System (SLS), que transporta la nave Orion con cuatro astronautas en su interior. Se trata de una misión de prueba que tendrá una duración aproximada de diez días y que incluye un sobrevuelo alrededor de la Luna antes de regresar a la Tierra.
La tripulación está formada por los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto al canadiense Jeremy Hansen. Su objetivo principal es evaluar por primera vez con personas a bordo los sistemas de soporte vital de la nave y sentar las bases para futuras misiones de larga duración, incluyendo la llegada a Marte.
Según ha destacado el administrador de la NASA, Jared Isaacman, este lanzamiento supone “un momento decisivo” que abre una nueva etapa en la exploración lunar, más allá del histórico programa Programa Apolo. “No se trata solo de volver a la Luna, sino de establecer una presencia duradera”, subrayó.
Tras alcanzar el espacio, la nave Orion desplegó sus paneles solares y comenzó las primeras maniobras para estabilizarse en órbita terrestre. Aproximadamente 49 minutos después del lanzamiento, el cohete impulsó la nave hacia una órbita elíptica, paso previo a su trayectoria hacia la Luna.
Si todos los sistemas funcionan correctamente, está previsto que la nave realice la maniobra de inyección translunar, que la llevará a rodear el satélite y aprovechar su gravedad para regresar a la Tierra. Durante el sobrevuelo, programado para el 6 de abril, la tripulación tomará imágenes y realizará observaciones científicas, incluyendo zonas de la cara oculta lunar.
Además, durante la misión se desplegarán pequeños satélites de distintos países para realizar experimentos científicos y demostraciones tecnológicas.
El regreso de la cápsula está previsto con un amerizaje en el océano Pacífico, culminando así una misión clave dentro del programa Artemis, con el que la NASA pretende establecer una base permanente en la Luna y preparar el camino hacia futuras misiones tripuladas a Marte






