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Extremadura sella un futuro gobierno PP-Vox con un cuestionable pacto que da "prioridad a los nacionales"

El acuerdo no solo desbloquea la gobernabilidad en Extremadura, sino que también convierte a la comunidad en un nuevo laboratorio político de la alianza

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  • María Guardiola

PP y Vox han sellado en Extremadura un acuerdo de gobierno tras meses de negociaciones, un pacto que permite a María Guardiola revalidar la Presidencia de la Junta y da entrada a Vox en el Ejecutivo autonómico con una vicepresidencia y varias consejerías, entre ellas Agricultura y Familia y Servicios Sociales.

El documento, de 23 páginas y 74 medidas, gira en torno a la rebaja fiscal, el blindaje del sector primario y, sobre todo, a un giro duro en materia migratoria y de acceso a servicios públicos. Entre las medidas más controvertidas figura la idea de restringir prestaciones sociales a personas en situación irregular y vincular el acceso a vivienda protegida a un principio de “prioridad nacional”.

También se incluye la prohibición del burka y el niqab en espacios públicos antes de final de 2026, una medida que ya había sido rechazada en el Congreso, pero que ahora reaparece en el acuerdo extremeño como una de sus banderas más polémicas. Según las informaciones publicadas, el texto incorpora además referencias al “arraigo” y a la acreditación de una vinculación duradera con el territorio para acceder a determinados recursos públicos.

La respuesta del Gobierno

La reacción del Gobierno de España ha sido inmediata y muy dura. El ministro de la Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, ha calificado el pacto de “xenófobo e inhumano” y ha acusado al PP de haber “comprado todo el marco xenófobo, racista y contrario al desarrollo de los derechos” de Vox para mantenerse en el poder.

Desde el Ejecutivo también se ha advertido de que vigilarán la aplicación de las medidas y que llevarán a los tribunales todo aquello que consideren discriminatorio o contrario a la Constitución. En la misma línea, fuentes del Ministerio de Vivienda han asegurado que supervisarán que el acceso a la vivienda en Extremadura no se rija por criterios “racistas ni xenófobos”.

Un giro político de alto voltaje

El acuerdo no solo desbloquea la gobernabilidad en Extremadura, sino que también convierte a la comunidad en un nuevo laboratorio político de la alianza entre PP y Vox. La entrada de la formación de Santiago Abascal en el Consejo de Gobierno, con competencias sensibles, convierte el pacto en un mensaje político de alcance nacional.

En el trasfondo queda una pregunta de mayor calado: hasta dónde está dispuesto a ceder el PP para asegurar gobiernos autonómicos estables con el apoyo de Vox. Y, al mismo tiempo, hasta qué punto este modelo de coalición marcará el pulso de otras negociaciones en España en los próximos meses

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