El municipio riojano de Nalda se encuentra en alerta tras la evolución desfavorable de un muro y varios hundimientos de tierra detectados en la urbanización de la calle Monet. La inestabilidad del terreno ha obligado a las autoridades a proceder al desalojo de siete viviendas para garantizar la seguridad de los residentes, mientras que otras dos fincas permanecen bajo vigilancia preventiva por parte de los servicios de emergencia.
Como consecuencia de este suceso, diez personas han tenido que abandonar sus hogares. Según los últimos datos del operativo, seis de los afectados han gestionado su propio alojamiento, mientras que los otros cuatro han sido trasladados a un hotel de la zona a cargo del Ayuntamiento de Nalda.
El dispositivo de seguridad cuenta con la intervención de los Bomberos de Logroño, la Guardia Civil, técnicos de Protección Civil del Gobierno de La Rioja y especialistas de la compañía de gas. Sobre el terreno, el arquitecto municipal evalúa el alcance de los daños estructurales.
Acceso controlado para la recogida de enseres personales
Durante la jornada de este lunes, las autoridades han establecido un protocolo para que los ciudadanos afectados puedan entrar a sus domicilios de forma puntual. "Se permitirá a los vecinos acceder a sus viviendas para recoger enseres acompañados de los bomberos", han confirmado fuentes del operativo, subrayando que la prioridad absoluta es la integridad física de las personas.
Para mitigar el impacto emocional de la pérdida de habitabilidad, se ha activado el ERIE Psicosocial del Gobierno de La Rioja, que ofrece apoyo especializado a las familias que han tenido que abandonar la urbanización de forma repentina debido a la degradación del subsuelo.




