El Gobierno de Navarra, a través del Departamento de Interior, Función Pública y Justicia, ha otorgado una partida superior a los 21.500 euros para financiar dos iniciativas sociales orientadas a la prevención y resolución de conflictos mediante prácticas restaurativas. Estas subvenciones, concedidas por la Dirección General de Justicia, buscan abordar situaciones complejas en estadios iniciales fuera de la vía judicial, promoviendo la cohesión social, la confianza comunitaria y el cuidado mutuo.
Las ayudas se enmarcan en los principios recogidos por la Ley Foral de justicia restaurativa, norma que respalda el uso de instrumentos no punitivos ni judicializados para consolidar espacios de diálogo en entornos asociativos, vecinales y comunitarios.
Convivencia y atención a las personas con discapacidad en Estella
El primer proyecto subvencionado, dotado con 11.923 euros, se titula Restaurando lazos en entornos residenciales: implementación de prácticas restaurativas comunitarias en la Residencia San Jerónimo. Impulsado por la sociedad microcooperativa Txiribuelta, este plan prevé una intervención intensiva en el mencionado centro residencial ubicado en la zona de Tierra Estella.
La actuación dará continuidad al trabajo iniciado en años anteriores en diversos centros de personas con discapacidad de la Comunidad Foral. La iniciativa aplica metodologías como los círculos de diálogo y los espacios de encuentro ante conflictos reales, con el fin de consolidar procesos relacionales sostenidos y fomentar una cultura fundamentada en el respeto y la escucha.
Integración intercultural y mediación comunitaria en la Ribera Alta
La segunda propuesta beneficiaria cuenta con 9.590 euros de financiación y se denomina Red de promotoras comunitarias para la convivencia intercultural y la cohesión social desde las prácticas restaurativas. Desarrollada por la Asociación de Mujeres Inclusivas para lograr la Igualdad Psicosocial (AMILIPS), la actividad se focaliza en comarcas de Tierra Estella y la Ribera Alta de Navarra.
Esta intervención se orienta a responder a la creciente diversidad cultural en la zona y a dar soporte a la población migrante, especialmente a mujeres en situación de vulnerabilidad social, económica o administrativa. El programa busca mitigar el aislamiento, las barreras lingüísticas, la discriminación o las desavenencias vecinales, formando redes de mediación comunitaria capaces de solucionar fricciones en fase temprana y prevenir su escalada judicial.




