Ellos siempre notan cualquier cambio. Ven a sus dueños más agobiados, enfadados, cansados, descontentos... La vuelta al trabajo, al cole, etc. Siempre implica algo de tensión. Aunque siempre sea lo mismo. Lo importante es transmitir normalidad y adaptación al cambio. “Todo está bien”.
Para perros y gatos, también significa enfrentarse de nuevo a una rutina que puede haber cambiado considerablemente durante las últimas semanas. Más tiempo con sus familias, viajes, nuevos lugares, horarios diferentes o incluso estancias en residencias de mascotas forman parte de un verano que, de repente, llega a su fin.
Por eso, la vuelta a casa debería hacerse de forma progresiva. Según explican desde Granja La Luna, una residencia de mascotas especializada en el cuidado de animales durante los periodos de vacaciones, uno de los principales errores es pensar que la mascota puede recuperar sus hábitos habituales de un día para otro.
Recuperar la rutina de forma progresiva
Durante el verano es frecuente que cambien los horarios de los paseos, las comidas o las horas de descanso. Además, muchos animales pasan más tiempo acompañados porque sus propietarios están de vacaciones. Volver bruscamente a jornadas laborales y horarios escolares puede generar cierta inquietud, especialmente en perros que han disfrutado de una mayor interacción con sus familias.
Una de las recomendaciones es recuperar progresivamente los horarios habituales durante los últimos días de vacaciones. Adelantar poco a poco las horas de comida y paseo y establecer de nuevo los periodos en los que el animal permanece solo puede facilitar mucho la adaptación.
También conviene evitar otro error habitual: intentar compensar la falta de tiempo con grandes dosis de actividad. Después de un verano más relajado, mantener unos paseos adecuados y regulares resulta más beneficioso que concentrar toda la actividad en un único momento del día.
No ignorar los cambios de comportamiento
La vuelta a la rutina también puede manifestarse a través del comportamiento. Algunos animales pueden mostrarse más inquietos, demandar más atención, dormir más de lo habitual o modificar temporalmente sus hábitos de alimentación.
Estas señales no deben interpretarse automáticamente como un problema de conducta. En muchos casos pueden estar relacionadas con el cambio de horarios y la pérdida repentina de estímulos o compañía. Observar al animal y mantener unas rutinas estables ayuda a comprobar si se trata de una adaptación pasajera.
Otro aspecto importante es prestar especial atención a los animales que han pasado parte del verano en una residencia. La vuelta a casa suele ser positiva, pero también supone un nuevo cambio de entorno después de haber convivido durante días con otros animales y cuidadores. Mantener sus horarios habituales, ofrecerles tranquilidad y evitar demasiados cambios durante los primeros días puede facilitar la transición.
La vuelta a casa también necesita planificación
La mejor manera de afrontar el final de las vacaciones es anticiparse. Igual que las personas necesitan unos días para volver al ritmo habitual, perros y gatos pueden beneficiarse de una transición gradual.
Desde Granja La Luna recuerdan que observar a cada animal es fundamental, ya que no todos reaccionan igual ante los cambios. Recuperar horarios, mantener una actividad física adecuada, respetar sus momentos de descanso y prestar atención a cualquier comportamiento inusual son pequeñas medidas que pueden hacer mucho más sencilla la vuelta a la normalidad.
Porque después de unas vacaciones también llega la vuelta a la rutina. Y para las mascotas, hacerlo bien puede ser tan importante como para sus dueños.



